Córdoba se encamina a cerrar la campaña 2025/26 con una cosecha récord de maíz. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la producción provincial rondaría los 26 millones de toneladas, un volumen inédito para la provincia. Al momento del informe, la cosecha había avanzado sobre el 98% del área relevada y el rendimiento promedio se ubicaba en 82,7 quintales por hectárea.
El resultado se explica por la combinación de buenos rindes y una superficie sembrada considerablemente mayor que la del ciclo anterior. La entidad no atribuyó el récord a un único factor: destacó que el aumento del área aportó más hectáreas al cultivo, mientras que los resultados productivos por hectárea sostuvieron el volumen final. La superficie llegó a alrededor de 3,5 millones de hectáreas, de acuerdo con relevamientos sectoriales sobre la campaña, en un ciclo que amplió la participación del maíz dentro de la producción cordobesa.
El volumen estimado representa un salto frente a la campaña previa y consolida al cereal como uno de los principales motores de la cosecha estival. En el balance de los principales cultivos de verano de Córdoba, la producción conjunta se ubicó cerca de 40,8 millones de toneladas. El maíz explicó la mayor parte de ese total, mientras que el maní alcanzó una producción estimada en 719.000 toneladas y terminó su cosecha con un rendimiento provincial de 28,4 quintales por hectárea.

La recolección del maíz se extendió más de lo habitual. Durante buena parte del invierno, la humedad ambiental elevada y varios días nublados demoraron el secado natural del grano. En algunos sectores, las tareas se postergaron cerca de un mes. La demora dejó lotes en pie durante más tiempo y aumentó su exposición a las condiciones meteorológicas, aunque finalmente el avance de septiembre permitió llevar la cosecha al 98%.
Los fuertes vientos registrados durante agosto provocaron vuelcos y quebraduras de plantas en algunos sectores. Además, el relevamiento detectó casos puntuales de mancha blanca en maíces tardíos del norte provincial. Según la BCCBA, esos factores habrían contribuido a una leve corrección a la baja de los rindes respecto de la estimación de agosto. Aun con ese ajuste, el rendimiento promedio se mantuvo en 82,7 quintales por hectárea y la producción siguió en niveles récord.
Los resultados no fueron idénticos en toda la provincia. La red de colaboradores de la Bolsa identificó diferencias entre departamentos y zonas productivas: en el relevamiento de agosto, Marcos Juárez y Unión aparecían entre los distritos con los mayores rindes, mientras que algunos sectores del sur mostraban valores más moderados. La variabilidad regional refleja la influencia de las lluvias, las fechas de siembra, el manejo de cada lote y las condiciones que atravesó el cultivo durante sus etapas de desarrollo.

El clima tuvo un papel importante tanto durante la cosecha como a lo largo del ciclo. En agosto, las precipitaciones quedaron en general por debajo del promedio histórico en gran parte de Córdoba, aunque con diferencias entre departamentos: los mayores acumulados se concentraron hacia el norte y el noreste, mientras que algunas zonas del centro, oeste y sur recibieron menos agua. Ese escenario, sumado a la humedad persistente de los meses previos, condicionó el secado del grano y el ritmo de trabajo de las máquinas.
La demora en levantar los lotes no solo modifica los tiempos de trabajo de los productores. También prolonga la exposición del cultivo a episodios de viento, puede complicar la logística y obliga a reorganizar el uso de cosechadoras y camiones en plena transición entre campañas. En esta oportunidad, la cosecha se aceleró durante septiembre y quedó prácticamente concluida, aunque la Bolsa todavía mantenía una pequeña proporción del área pendiente al momento del relevamiento.
El récord cordobés se produjo en un año con resultados destacados para varios cultivos estivales, pero el desempeño del maíz fue el dato central por su peso dentro del volumen total. La producción cercana a 26 millones de toneladas muestra la escala alcanzada por el cultivo en la provincia y la importancia de combinar superficie, rendimiento y condiciones agronómicas favorables. También marca una recuperación respecto de un ciclo previo con una superficie menor.

La cifra de 26 millones de toneladas todavía debe leerse como una estimación de cierre: el relevamiento de septiembre indicaba un avance del 98%, no la finalización absoluta de todas las labores. La Bolsa señaló que el volumen podía ajustarse levemente al terminar la recolección. Sin embargo, aun con esa salvedad, el resultado ya se ubicaba en un nivel histórico para Córdoba y confirmaba una campaña excepcional para el cereal.

























































