La comunidad judía argentina realizó el jueves 8 de octubre un acto en Villa Crespo para recordar a las víctimas y sobrevivientes de los ataques perpetrados por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023. La ceremonia, organizada por AMIA, DAIA y la Organización Sionista Argentina (OSA), se desarrolló en la intersección de Fitz Roy y Vera, donde fue inaugurado el Espacio Fitz Roy–Familia Bibas. La actividad había sido prevista inicialmente para el miércoles, día del tercer aniversario, pero fue reprogramada debido a las condiciones meteorológicas.
Cientos de personas participaron del encuentro, que tuvo como eje la memoria de quienes fueron asesinados, secuestrados o afectados por los ataques. La nueva embajadora de Israel en la Argentina, Ahuva Spieler Reshef, fue la principal oradora. En su discurso, vinculó la conmemoración con el crecimiento del antisemitismo en distintas partes del mundo y sostuvo que, después del 7 de octubre, comunidades judías e israelíes que viven fuera de Israel comenzaron a sentir con mayor intensidad ese clima de hostilidad. “El odio que nos ataca no entiende de fronteras”, expresó.
Spieler Reshef también cuestionó los discursos que, según planteó, relativizan o justifican la violencia terrorista. La diplomática llamó a responder con firmeza ante quienes buscan intimidar o silenciar a las comunidades judías y remarcó la importancia de sostener la memoria de las víctimas. Sus afirmaciones formaron parte de un mensaje dirigido tanto a la colectividad reunida en Villa Crespo como a un escenario internacional en el que, señaló, el antisemitismo volvió a manifestarse en ciudades, universidades y espacios públicos.
La actividad tuvo un homenaje especial a la familia Bibas, cuyos nombres quedaron incorporados al espacio inaugurado durante el acto. Shiri Bibas y sus hijos Ariel y Kfir fueron secuestrados durante el ataque y asesinados mientras permanecían cautivos. Ariel tenía cuatro años y Kfir, nueve meses. Yarden Bibas, padre de los niños, fue liberado el 1° de febrero de 2025, después de permanecer 484 días en cautiverio. La familia se convirtió en uno de los símbolos más reconocidos del impacto de los secuestros y de la incertidumbre que atravesaron los familiares de los rehenes.
En las columnas del lugar se colocaron códigos QR con información sobre los integrantes de la familia. La iniciativa busca que quienes visiten el espacio puedan conocer sus historias y mantener presente que detrás de cada nombre hubo una vida y un entorno familiar. La inauguración le dio al homenaje una dimensión permanente: el recuerdo no quedó limitado a la ceremonia, sino que se integró a un sitio público destinado a la memoria, la cultura y la educación.
Además de la embajadora, habló Federico Nemetsky, presidente de la Organización Sionista Argentina, en representación de las entidades organizadoras. El dirigente señaló la contradicción de que una plaza concebida como lugar de encuentro y disfrute para chicos y adultos lleve el nombre de una familia asesinada en un ataque terrorista. “No tendríamos que estar acá, no tendría que existir este acto”, afirmó al referirse a la conmemoración del tercer aniversario.
También participaron sobrevivientes y familiares de personas afectadas por los ataques. Entre ellos estuvo Iair Horn, quien fue secuestrado y liberado luego de casi 500 días en cautiverio. Silvia Cunio, madre de David y Ariel Cunio, también tomó la palabra; ambos habían sido secuestrados en el kibutz Nir Oz. Eyal Nachman participó en representación de su hijo Ilay, de 23 años, quien murió mientras defendía a sus amigos en las inmediaciones del festival de música Nova.
Los testimonios pusieron el foco en las historias personales que quedaron detrás de las cifras de víctimas y secuestrados. La ceremonia recordó tanto a quienes murieron durante el ataque como a quienes sobrevivieron y a las familias que atravesaron meses de espera e incertidumbre. La presencia de familiares permitió que el acto no se limitara a los discursos institucionales y sumó relatos directos sobre la pérdida, el cautiverio y las consecuencias que continúan para quienes estuvieron involucrados.
El encuentro comenzó con la interpretación del Himno Nacional Argentino y de “Hatikvá”, el himno del Estado de Israel, a cargo del jazán Álvaro Navarro y su hija Magalí. La parte musical estuvo a cargo de adolescentes de la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos (FACCMA). La música y los símbolos nacionales acompañaron una ceremonia que reunió referencias a la identidad argentina y judía, además del reclamo de memoria por las víctimas del ataque.
La reprogramación por la lluvia hizo que el acto comunitario se realizara un día después de la fecha exacta del aniversario. En paralelo, el miércoles 7 se había desarrollado otro homenaje en el Palacio Libertad, encabezado también por la embajadora de Israel y con participación de familiares de víctimas y autoridades. La ceremonia de Villa Crespo tuvo un carácter comunitario y estuvo organizada por AMIA, DAIA y OSA, con la inauguración del espacio dedicado a la familia Bibas como uno de sus momentos centrales.

Con el acto, las instituciones convocantes buscaron sostener el recuerdo de las víctimas y crear un lugar para transmitir lo ocurrido a las próximas generaciones. El mensaje de la embajadora, los testimonios de familiares y sobrevivientes y la incorporación del nombre de la familia Bibas al espacio público marcaron una jornada atravesada por el duelo y la memoria. Tres años después del ataque, la comunidad volvió a reunirse para recordar a quienes no regresaron y a quienes continúan llevando las consecuencias de aquella jornada.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 8 · 08/10/2026

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