Mauricio Macri finalmente no asistirá a la misa que el papa León XIV celebrará el próximo lunes 9 de noviembre en el Monumento de los Españoles, en el barrio porteño de Palermo. El expresidente había recibido una invitación formal del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, pero su presencia quedó en duda debido al deterioro de la relación política y personal entre ambos. Aunque inicialmente evaluó la posibilidad de participar de la ceremonia, terminó descartando la convocatoria y mantendrá una agenda que ya tenía prevista.
La decisión expone una vez más las diferencias que atraviesan al PRO y a la familia Macri, en un momento en que el partido intenta definir su estrategia frente al avance de La Libertad Avanza y las negociaciones electorales de cara a 2027. Según trascendió desde el entorno del expresidente, Mauricio no tendría intención de compartir actividades con su primo, con quien mantiene una relación cada vez más distante. La negativa a participar de un acontecimiento religioso de relevancia institucional convirtió una invitación protocolar en un nuevo episodio de la disputa interna.
La convocatoria había sido cursada por Jorge Macri en su condición de jefe de Gobierno porteño y organizador de la participación de las autoridades de la Ciudad en la celebración. El nombre del expresidente figuraba entre los invitados especiales y tenía asignado un lugar en el sector reservado para representantes institucionales. La misa está prevista para las 11.30 del lunes, en la intersección de las avenidas Del Libertador y Sarmiento, y será uno de los principales acontecimientos de la visita apostólica de León XIV a la Argentina.
La invitación tenía una particularidad política: Mauricio Macri no había sido convocado por el Gobierno nacional a la recepción institucional que se realizará en el Palacio Libertad. La administración de Javier Milei resolvió no incluir a los expresidentes en ese encuentro, previsto para el domingo 8 de noviembre, al que sí fueron invitados gobernadores, legisladores nacionales y la vicepresidenta Victoria Villarruel. En ese contexto, la misa organizada por el Gobierno porteño aparecía como una oportunidad para que el exmandatario participara de una de las actividades centrales de la visita papal, aunque finalmente optó por no hacerlo.
El distanciamiento entre los primos se profundizó después de las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025, cuando el PRO terminó en el tercer lugar, detrás de La Libertad Avanza y del peronismo. El resultado abrió una discusión interna sobre la estrategia electoral, la conducción del partido y el rumbo de la gestión de la Ciudad. Mauricio Macri cuestionó distintos aspectos de la administración porteña y reclamó cambios para recuperar protagonismo político, mientras que Jorge defendió la autonomía de su gobierno y la orientación de su equipo.
La disputa también está relacionada con el liderazgo del PRO y la distribución de poder dentro del espacio. Mauricio Macri conserva una influencia determinante en la conducción nacional del partido y busca preservar su identidad frente a la posibilidad de acuerdos con el oficialismo libertario. Jorge Macri, por su parte, administra el principal distrito gobernado por el PRO y tiene como objetivo político sostener su proyecto de gestión y competir por la reelección en 2027. Las diferencias sobre cómo relacionarse con el Gobierno nacional y cómo enfrentar el escenario electoral porteño se convirtieron en uno de los principales puntos de fricción.
En los últimos meses hubo intentos de acercamiento y conversaciones para evitar que el conflicto se transformara en una ruptura definitiva. Distintos dirigentes con vínculos políticos y personales con ambos sectores participaron de gestiones para recomponer el diálogo. Entre los nombres mencionados apareció el de Daniel Angelici, quien mantiene relaciones con los dos espacios. Sin embargo, esos contactos no alcanzaron para resolver las diferencias de fondo ni para establecer una estrategia compartida sobre el futuro del PRO en la Ciudad de Buenos Aires.
Jorge Macri había intentado relativizar públicamente el alcance de las diferencias. En una entrevista televisiva realizada en octubre, reconoció que existían desacuerdos con su primo, aunque los describió como distintas miradas sobre la gestión. También mencionó planteos de Mauricio vinculados con la eficiencia administrativa, la reducción de impuestos y la organización de los medios públicos porteños. El jefe de Gobierno buscó presentar esas discusiones como intercambios habituales entre dirigentes de un mismo espacio, pero la decisión del expresidente de evitar la misa refleja que el vínculo continúa deteriorado.
La interna tiene consecuencias que exceden la relación familiar. El PRO debe resolver cómo posicionarse frente a La Libertad Avanza, que busca consolidar su presencia en la Ciudad y disputar el territorio que el macrismo gobierna desde 2007. Mauricio Macri pretende conservar la autonomía política de su partido sin cerrar la posibilidad de acuerdos electorales, mientras que Jorge necesita fortalecer su gestión y construir las condiciones para competir por un nuevo mandato. Las diferencias entre ambos complican las conversaciones y dificultan la definición de una postura común.

La ausencia del expresidente en la misa de León XIV será, además, una señal política en una ceremonia que reunirá a representantes de distintos sectores institucionales. La visita del Pontífice, que se extenderá del 8 al 11 de noviembre, incluirá actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. En Palermo está prevista una importante convocatoria de autoridades, dirigentes y fieles, con la participación del presidente Javier Milei. En ese escenario, la decisión de Mauricio Macri de no concurrir vuelve a poner en primer plano la crisis interna del PRO y la distancia entre dos dirigentes que deberán definir si pueden reconstruir un entendimiento antes de la próxima disputa electoral.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 35 · 05/11/2026

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