Google acordó con Constellation Energy ampliar la generación nuclear en Estados Unidos para acompañar el crecimiento de sus centros de datos y de sus servicios de inteligencia artificial. El convenio permitirá sumar 890 megavatios de capacidad a la red eléctrica PJM, que abastece a 13 estados y al Distrito de Columbia. La iniciativa se apoyará en la modernización de reactores que ya están en funcionamiento, en lugar de depender únicamente de la construcción de nuevas centrales.
El acuerdo contempla una contratación de energía por 20 años y la actualización de 11 unidades nucleares distribuidas en seis instalaciones de Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. Constellation prevé invertir más de USD 4.300 millones en equipamiento y tecnología para mejorar la eficiencia térmica y eléctrica de esos reactores. Las empresas señalaron que la primera ampliación de capacidad podría empezar a entregar electricidad en 2028; las mejoras posteriores se desplegarían progresivamente.
La energía nuclear tiene una característica que resulta especialmente relevante para los operadores de centros de datos: puede generar electricidad de manera continua, sin depender de las condiciones climáticas y con bajas emisiones directas de carbono durante la operación. Para compañías que necesitan mantener servidores activos las 24 horas, contar con un suministro estable se volvió una prioridad. La expansión de la inteligencia artificial elevó la demanda de procesamiento y, con ella, la necesidad de disponer de más electricidad para alimentar y refrigerar equipos.
El paquete con Constellation incluye también un acuerdo separado por 2.700 megavatios durante 15 años. Esa parte está vinculada a la generación existente de la compañía dentro de la red PJM y no está asociada exclusivamente a fuentes nucleares: puede incluir energía proveniente de distintas instalaciones y tecnologías. Al sumar los dos componentes, Google contrató 3.590 megavatios, pero solo los 890 megavatios adicionales corresponden a nueva capacidad nuclear. La distinción es importante para dimensionar qué parte del convenio impulsa directamente la ampliación de los reactores.
La electricidad no llegará a los centros de datos por una línea exclusiva que conecte una central determinada con las instalaciones de Google. La nueva capacidad se incorporará a la red regional y contribuirá al suministro disponible para todos sus usuarios. El contrato de largo plazo busca respaldar económicamente tanto las mejoras en las centrales como la disponibilidad de energía para el sistema. Para Google, asegurar suministro en una red con creciente competencia por la electricidad puede reducir la incertidumbre asociada a sus planes de expansión.
La compañía ya venía explorando distintas vías para sostener sus necesidades energéticas. En 2024 anunció una alianza con Kairos Power para apoyar el desarrollo de reactores modulares pequeños, con el objetivo de incorporar hasta 500 megavatios de capacidad nuclear en la próxima década. También acordó con NextEra Energy trabajar para reactivar la central Duane Arnold, en Iowa, con energía prevista para abastecer operaciones de Google mediante un contrato de largo plazo. El convenio con Constellation se diferencia porque apuesta a aumentar la producción de instalaciones nucleares existentes mediante mejoras en sus equipos.
La carrera por la energía no involucra solo a Google. Grandes empresas tecnológicas buscan acuerdos de suministro a largo plazo, financian ampliaciones de centrales y evalúan nuevas tecnologías para responder a la demanda de sus centros de datos. En la red PJM, el crecimiento de la carga eléctrica ya generó preocupación por la disponibilidad de potencia en momentos de mayor consumo. Reuters informó que los precios de capacidad de esa región aumentaron con fuerza desde 2024 y que el operador del sistema propuso que los grandes centros de datos aporten nueva generación o acepten reducir su demanda durante períodos críticos.
Ese escenario también explica el interés por medidas para administrar el consumo. Además de construir o contratar más generación, las empresas y las compañías eléctricas estudian cuándo y cuánto pueden reducir temporalmente la actividad de algunos centros de datos sin afectar servicios esenciales. La llamada respuesta a la demanda puede ayudar a aliviar los picos de consumo, aunque exige coordinación con las redes y cambios técnicos para que la reducción eléctrica no interrumpa tareas críticas. La expansión nuclear es una de las piezas de la respuesta energética, pero no resuelve por sí sola los límites de transmisión, la conexión de nuevas instalaciones ni las necesidades de respaldo.
El compromiso presenta oportunidades y desafíos. Modernizar centrales operativas puede sumar capacidad antes que desarrollar proyectos completamente nuevos, pero requiere obras, autorizaciones, inversiones y una planificación que se extiende durante varios años. Además, el beneficio climático dependerá de qué fuentes de energía reemplace o complemente la electricidad nuclear y de cómo evolucione el consumo total de Google. La empresa sostiene que busca cubrir su crecimiento con energía limpia y confiable; el acuerdo, por sí solo, no permite afirmar que toda la electricidad de sus centros de datos vaya a provenir de centrales nucleares.

La escala del convenio muestra que la infraestructura energética se convirtió en un componente central de la competencia por la inteligencia artificial. Los modelos y servicios digitales dependen de instalaciones físicas que requieren electricidad permanente, equipos especializados y redes capaces de trasladar grandes volúmenes de energía. Al comprometerse con contratos de 15 y 20 años y respaldar inversiones por miles de millones de dólares, Google busca anticiparse a esa demanda y contribuir a sumar nueva capacidad al sistema. Los primeros resultados concretos del plan, sin embargo, se conocerán a medida que avancen las obras y las centrales modernizadas comiencen a entregar electricidad.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 8 · 08/10/2026

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