El Senado de Brasil aprobó en dos votaciones la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 221/2019, que elimina la escala laboral 6×1 y establece una jornada máxima de 40 horas semanales, sin reducción salarial. El texto obtuvo 75 votos a favor y uno en contra tanto en el primer como en el segundo turno, y ahora será enviado a promulgación. La reforma prevé dos días de descanso semanal remunerado y una implementación progresiva que comenzará después de la promulgación de la enmienda.
La modificación no implica que todos los trabajadores pasen de inmediato a una semana de 40 horas. Según el cronograma aprobado, a los 60 días de la promulgación comenzará la escala de cinco días de trabajo y dos de descanso, con una jornada máxima de 42 horas semanales. Después de otros 12 meses, el límite bajará a 40 horas. El período completo de transición será de 14 meses, por lo que la aplicación final dependerá de la fecha en que la enmienda sea promulgada.
La propuesta también establece que el nuevo esquema no podrá implicar una reducción de salarios. El descanso semanal será remunerado y uno de los dos días deberá coincidir preferentemente con el domingo. La jornada diaria tendrá un límite de ocho horas, con posibilidad de compensar horarios y ajustar la duración mediante acuerdos o convenios colectivos, dentro de los límites previstos por la reforma. Esos puntos determinan el marco general para reorganizar los turnos y las jornadas en los distintos sectores alcanzados.

La escala 6×1 describe una semana con seis días de trabajo y uno de descanso. Aunque no es el único régimen laboral existente en Brasil, es habitual en actividades que requieren atención durante toda la semana, como el comercio y algunos servicios. Con el nuevo esquema, la regla general pasará a contemplar cinco días de actividad y dos de descanso, mientras que el máximo semanal de horas se reducirá desde las 44 vigentes. Las jornadas especiales y las formas de compensación deberán observar los límites constitucionales y las reglas aplicables a cada actividad.
La votación tuvo lugar el miércoles 14 de octubre en el Plenario del Senado. La propuesta ya había recibido aprobación de la Cámara de Diputados en mayo y había sido avalada por la Comisión de Constitución y Justicia del Senado en septiembre. Para acelerar su tratamiento final, los líderes parlamentarios solicitaron un calendario especial que permitió votar los dos turnos durante la misma sesión; en el segundo turno se dispensaron nuevas sesiones de debate. Al no introducir cambios respecto del texto aprobado por la Cámara, la PEC no debe volver a esa casa legislativa.
El resultado fue de 75 votos afirmativos y uno negativo en cada turno. El único voto en contra correspondió al senador Hamilton Mourão, del partido Republicanos, mientras que 77 de los 81 integrantes de la Cámara alta registraron presencia durante la sesión, según el panel de votación. La aprobación superó ampliamente el mínimo de 49 votos favorables requerido para una enmienda constitucional. El debate se extendió durante más de cinco horas y, de acuerdo con el informe del Senado, los legisladores que se pronunciaron defendieron la aprobación, aunque algunos plantearon reservas y posibles ajustes futuros.
La reforma se presenta como el cambio más importante en la jornada laboral brasileña desde la Constitución de 1988, cuando el máximo semanal había pasado de 48 a 44 horas. El Gobierno estimó que la nueva regla podría alcanzar a más de 37 millones de trabajadores del sector formal. La cifra es una proyección oficial sobre el universo potencialmente beneficiado; la aplicación concreta dependerá de las condiciones de cada empleo y de la entrada en vigor del nuevo texto. El Senado destacó que el día adicional de descanso busca ampliar el tiempo disponible para la vida familiar, el ocio y los estudios, argumentos que estuvieron presentes durante la discusión parlamentaria.

La votación también ocurrió en plena campaña para la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre. La propuesta recibió apoyo de legisladores de distintos sectores y se convirtió en uno de los temas centrales del debate político y laboral de los últimos días. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva respaldó la reducción de la jornada, mientras que la iniciativa también recibió votos favorables de integrantes de la oposición. Ese respaldo transversal no elimina las diferencias sobre los efectos económicos ni sobre la organización de turnos, aspectos que seguirán en discusión durante la transición.
Con la decisión del Senado, el paso legislativo pendiente es la promulgación de la enmienda constitucional. Hasta entonces, se mantiene vigente el límite actual de 44 horas semanales y la escala 6×1 no queda modificada de manera inmediata. Una vez promulgado el texto, comenzará a correr el plazo de 60 días para adoptar la semana de cinco jornadas y el primer límite de 42 horas; luego, tras 12 meses adicionales, se alcanzará el máximo de 40 horas. La norma fija el marco general de la reforma, sin rebaja salarial, y deja el inicio efectivo sujeto a la promulgación y a los plazos establecidos.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 15 · 15/10/2026

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