La Comisión Europea presentó una propuesta para establecer reglas comunes sobre el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales y otros servicios digitales. La iniciativa, denominada EU KIDS Act, fija límites según la edad y exige a las plataformas reforzar la protección de los usuarios menores.
La medida todavía no está vigente. Aunque la Comisión adoptó el proyecto en septiembre, ahora debe ser analizado y negociado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea. El texto final podría modificarse durante ese proceso.
Por eso, el anuncio no implica que las redes sociales ya estén prohibidas para todos los menores en Europa. Se trata de una propuesta que busca establecer una edad mínima para tener cuentas propias y condiciones diferenciadas para los adolescentes.
QUÉ CAMBIARÍA SEGÚN LA EDAD
Los menores de 13 años no podrían abrir cuentas personales en redes sociales. El proyecto contempla una excepción para ciertos servicios de video diseñados para niños, a los que podrían acceder desde una cuenta administrada por un padre, una madre o un tutor.
Para quienes tengan 13 o 14 años, se prevén cuentas limitadas bajo supervisión adulta. Esas “minicuentas” tendrían funciones restringidas y un máximo de una hora de uso diario. La administración quedaría a cargo de padres o tutores, que podrían controlar el acceso y algunas opciones de la cuenta.
A partir de los 15 años, los adolescentes podrían abrir y administrar sus propias cuentas, de acuerdo con la propuesta actual. La edad de referencia sería común para los países de la Unión Europea, aunque el alcance concreto dependerá de la versión que se apruebe.
El proyecto no se limita a las redes sociales. También alcanza a plataformas para compartir videos, videojuegos en línea, tiendas de aplicaciones y servicios de inteligencia artificial conversacional, incluidos los chatbots y los llamados compañeros virtuales.

NUEVAS REGLAS PARA LAS PLATAFORMAS
La iniciativa busca que los servicios digitales utilizados por menores tengan más protecciones activadas de forma predeterminada. Entre las medidas previstas figuran la configuración privada de los perfiles, herramientas sencillas para bloquear o silenciar usuarios y restricciones al contacto no solicitado de desconocidos.
También propone limitar funciones que pueden incentivar sesiones prolongadas o repetidas, como el desplazamiento infinito, ciertos mecanismos de recompensas y las notificaciones durante las horas de descanso. En el caso de los chatbots y compañeros de inteligencia artificial, la propuesta plantea que estén desactivados por defecto y que no puedan generar vínculos que fomenten dependencia emocional en los menores.
Otro cambio importante sería la responsabilidad de las empresas. La propuesta busca que las plataformas de mayor tamaño deban demostrar que sus servicios son adecuados para niños y adolescentes y que fueron diseñados teniendo en cuenta su bienestar. La carga de justificar la seguridad del producto pasaría, así, a los proveedores.
CÓMO SE VERIFICARÍA LA EDAD
Para aplicar los límites, las plataformas y las tiendas de aplicaciones tendrían que verificar la edad al crear una cuenta. La Comisión propone herramientas que permitan comprobar si el usuario supera la edad requerida sin compartir su identidad con el servicio ni conservar documentos o datos biométricos.
El sistema de verificación europeo está pensado para responder si una persona cumple con una edad mínima, sin revelar más información personal de la necesaria. Sin embargo, su funcionamiento concreto y la forma en que las empresas deberán integrarlo forman parte de los aspectos que deberán definirse durante la discusión legislativa.
La verificación abre un debate adicional sobre privacidad y eficacia. Para que la regla se cumpla, el sistema debe detectar cuentas de menores sin generar una recolección excesiva de datos ni impedir injustificadamente el acceso de usuarios que sí cumplen con la edad establecida.
UNA PROPUESTA QUE AÚN DEBE SUPERAR EL DEBATE LEGISLATIVO
La Comisión justificó la iniciativa en la necesidad de reducir la exposición de niños y adolescentes a servicios que pueden afectar su seguridad y bienestar. El proyecto combina límites de acceso con cambios en el diseño de las plataformas y mayores obligaciones para las empresas.

El debate que se abre en Europa no se limita a definir una edad mínima. También incluye cómo se aplicarán las restricciones en distintos servicios, qué mecanismos de control tendrán las familias, cómo se protegerán los datos personales y qué consecuencias habrá para las plataformas que no cumplan.
La propuesta deberá atravesar la negociación entre las instituciones europeas antes de convertirse en una norma obligatoria. Hasta entonces, las edades y condiciones anunciadas describen el proyecto presentado por la Comisión, no una prohibición ya aplicada en todos los países del bloque.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 17 · 17/10/2026

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