El Hospital Zonal General de Agudos General Manuel Belgrano, ubicado en el partido de San Martín, realizó la primera tomografía post mortem del país, según informó el Ministerio de Salud bonaerense. El procedimiento se llevó a cabo el lunes 19 de octubre sobre un joven de 20 años, cuya identidad no fue difundida, en el marco de una investigación judicial destinada a esclarecer las circunstancias de su fallecimiento. La Provincia presentó el estudio como un avance en la incorporación de herramientas de diagnóstico por imágenes al trabajo médico-forense y destacó su carácter no invasivo.
La tomografía post mortem, también denominada virtopsia cuando forma parte de un examen forense más amplio, utiliza imágenes obtenidas mediante un tomógrafo para observar estructuras internas del cuerpo. Los estudios permiten identificar lesiones y otros hallazgos que pueden resultar relevantes para una investigación. A diferencia de una autopsia convencional, la tomografía no requiere, por sí misma, realizar incisiones para obtener esas imágenes. Los archivos digitales pueden conservarse y quedar disponibles para el análisis posterior de los profesionales intervinientes.
El valor del procedimiento depende de la interpretación especializada y del contexto de cada investigación. Las imágenes pueden aportar información sobre lesiones internas y otros indicios útiles para reconstruir qué ocurrió, pero no establecen automáticamente una causa de muerte ni reemplazan por sí solas el análisis de los peritos. La evaluación debe integrarse con los antecedentes del caso y con las demás pruebas disponibles. En el anuncio oficial no se informaron los resultados del estudio realizado en San Martín ni se detallaron las circunstancias del fallecimiento investigado.
La utilización de la virtopsia en la provincia cuenta con un marco normativo previo. En noviembre de 2024, la Procuración General bonaerense aprobó mediante la Resolución P.G. N.º 1498/24 un protocolo para emplear esta metodología en casos puntuales vinculados con objeciones religiosas o culturales a las prácticas invasivas. El documento contempla herramientas como la tomografía computada multicorte y la resonancia magnética para producir información anatómica que pueda ser evaluada por especialistas forenses.
Ese protocolo no establece que la tomografía deba reemplazar automáticamente a la autopsia tradicional. La decisión de prescindir de una intervención convencional corresponde a las autoridades judiciales, que deben considerar las características de cada causa y la información que requieren los peritos. La virtopsia ofrece una alternativa que puede ser útil en determinadas circunstancias, pero el procedimiento que se aplica en cada investigación queda sujeto a las decisiones de la Justicia y a las necesidades del expediente.
La incorporación de esta herramienta se originó en una inquietud planteada por el Superior Rabinato de la República Argentina, que funciona en el ámbito de AMIA, ante las autoridades sanitarias de la Provincia. El planteo buscó compatibilizar el avance de las investigaciones médico-legales con el respeto por las convicciones religiosas y la integridad del cuerpo de la persona fallecida. El Ministerio de Salud bonaerense y el Rabinato trabajaron en la implementación de alternativas tecnológicas; tras el primer procedimiento, el Gran Rabino Eliahu Hamra destacó la importancia de atender tanto las necesidades científicas como las creencias de las familias.
La cartera sanitaria provincial también vinculó la práctica con la incorporación de nuevo equipamiento al sistema público. De acuerdo con el Ministerio, se sumaron 30 tomógrafos, diez de ellos con programas de inteligencia artificial que asisten a los equipos de salud y buscan ayudar a prevenir errores involuntarios. La Provincia informó que la cantidad de equipos aumentó un 43 por ciento desde 2019. El comunicado sobre el procedimiento en el Hospital Belgrano no precisó si el tomógrafo utilizado cuenta con ese software ni si se empleó inteligencia artificial durante el estudio.
La realización en un hospital público bonaerense amplía las posibilidades de articulación entre el sistema de salud, los equipos forenses y las autoridades judiciales. Para que esta tecnología produzca evidencia útil, las imágenes deben obtenerse bajo los protocolos correspondientes, conservarse adecuadamente y ser analizadas por profesionales competentes. La incorporación de una nueva herramienta puede facilitar el trabajo pericial, pero sus resultados deben interpretarse con rigor y en conjunto con el resto de las pruebas de cada causa.

Por tratarse de una investigación en curso, la identidad del joven y la causa de su muerte no fueron comunicadas. Tampoco se informó públicamente si el estudio permitió obtener un resultado concluyente o si se complementará con otros procedimientos periciales. La difusión de esos datos depende de las autoridades responsables del caso. La primera tomografía post mortem realizada en el Hospital Belgrano representa un hito para la medicina forense local, mientras que su alcance concreto deberá evaluarse a partir de los informes técnicos y de las decisiones que adopte la Justicia.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 22 · 22/10/2026

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