Dos hermanos alemanes de 13 y 16 años fueron rescatados durante la madrugada del domingo 18 de octubre en las montañas del Tirol del Sur, en el norte de Italia. Los adolescentes se encontraban junto al refugio Bonner, a 2.340 metros de altura, después de llegar hasta allí durante una excursión que había comenzado con sus padres en la localidad de Dobbiaco.
En algún tramo del recorrido, los adultos regresaron hacia el valle y los chicos continuaron solos hasta el refugio. Según la información difundida por los equipos de rescate, los padres habían aceptado que los adolescentes pasaran la noche en la montaña porque los consideraban preparados para la excursión. Sin embargo, el refugio ya estaba cerrado por el final de la temporada y los jóvenes no pudieron ingresar.
El refugio Bonner, también conocido como Rifugio Bonner, había terminado su temporada el 11 de octubre. La fecha de cierre figura en la información oficial del establecimiento. El incidente ocurrió aproximadamente una semana después, cuando los adolescentes llegaron y encontraron las puertas cerradas. La travesía había implicado un ascenso de más de 1.000 metros de desnivel, de acuerdo con los datos difundidos tras el operativo.

Durante la noche, los dos quedaron a la intemperie en un entorno de montaña y con temperaturas en descenso. Los reportes coinciden en que llevaban ropa que no era adecuada para las condiciones. Uno de los jóvenes comenzó a sentirse mal y tuvo vómitos. Cerca de la 1 de la madrugada, los adolescentes se comunicaron con sus padres, quienes dieron aviso a la central de emergencias.
El equipo de rescate de montaña de Alta Pusteria llegó hasta el refugio y encontró a los hermanos con hipotermia. Los rescatistas los trasladaron desde la zona de altura y quedaron bajo atención médica en el hospital de San Candido. La información publicada posteriormente indicó que ambos pudieron dejar el centro de salud.
El operativo se desarrolló en una zona situada por encima de los 2.300 metros, donde la oscuridad, el frío y el cierre estacional del refugio dejaron a los menores sin el resguardo que esperaban encontrar. La intervención evitó que la situación se agravara. Desde el servicio de rescate describieron el episodio como una conducta imprudente y señalaron que este tipo de casos no es habitual.
El caso también puso el foco en la planificación de excursiones durante el otoño alpino. En esa época, los refugios pueden cerrar al terminar la temporada, aunque sigan siendo destinos de caminatas. Antes de iniciar una travesía es necesario confirmar directamente si el establecimiento está abierto, revisar el pronóstico y las horas de luz, calcular el desnivel y el tiempo de regreso, y contar con ropa y equipo apropiados para el frío y la altura.

La experiencia o la preparación física de quienes participan no reemplazan esas verificaciones. En una excursión con menores, además, el grupo debe mantener un plan claro para permanecer junto, comunicarse y regresar. Si las condiciones o el horario cambian, continuar hasta un refugio cerrado puede convertir una salida planificada en una emergencia.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 22 · 22/10/2026

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