Con la deuda pública mas elevada en la historia de Francia, Macron en estos momentos es el responsable de mayor crisis política, económica y social en su historia luego de la ya añeja Revolución Francesa. Lejos de haber cumplido la promesa de zanjar la brecha entre izquierda y derecha captar a los indecisos cimentando una sociedad de sesgo liberal franco-europea Macron alimentó una polarización que amenaza hacer tambalear su propio sillón presidencial.
Pero si barajamos y ordenamos la historia, todo comenzó poco más de dos años atrás, en junio de 2024, cuando el primer mandatario disolvió la Asamblea Nacional luego de una fallida intentona de frenar el avance de los partidos de ultra derecha. La consecuencia de dicha disolución es la fragmentación en tres partes del Parlamento, reconfigurando así el actual mapa político francés: la izquierda radical, el centro y la extrema derecha. Con un resultado Renaissance, el partido político que lo llevo a la banda presidencial quedo en medio de un continuo tironeo entre los extremos opuestos cada vez más empoderados: la izquierda y la derecha, quedando el centrismo en una delgada línea gris

El escenario galo es realmente alarmante. La deuda pública ascendió al 119% de PIB. Como medida correctiva se aplicaron estrictos planes de ajuste fiscal. Esta reducción presupuestaria llenó las calles jóvenes y adolescentes reclamando por diferentes puntos sobre la enseñanza: Desde brindar una educación competitiva, mayor cantidad de profesores disponibles, calidad en el sistema, hasta el mantenimiento deficiente o inexistente de las estructuras edilicias. Sin mencionar a los jóvenes universitarios que cuestionan la transparencia para el acceso una carrera determinada.
Lo inusitado es la suma de infantes a este escenario contestatario juvenil. Niños activos marchando con altoparlantes conforman parte de las revueltas. Ante semejante cuadro socio-politico, luego de varios intentos represivos que buscaban sofocar el caos traducido en vandalización de las calles, destrozos, robos y destrozos en comercios, el toque de queda para menores que deambulen solos a partir de las 20 hs. fue más que generoso.

Y aquí tenemos la otra pata de la mesa…en provence es donde hay mayor exclusión separatista para otro grupo: los franceses hijos de árabes y africanos quienes nacieron en suelo galo. Allí otra variable subyace en el suelo del pays de la Fleur du lys, el separatismo islámico radical. Según los servicios de inteligencia franceses aducen que el islamismo separatista es parte invisible pero activa de todo este caos. Con la utilización de las redes sociales aprovecha el resentimiento y desarraigo de los estudiantes franceses hijos de árabes y magrebíes para acelerar el descontrol de las calles.

Pero quien se beneficia en este escenario tan crítico, convulsionado y electrizante debilitando el tablero del ajedrez europeo y provocando un ya manifiesto efecto contagio? A nivel local, la extrema derecha (siempre que hay caos, resucita su opuesto) Marine Le Pen junto con sus asociados va ganando puntos y votos. A nivel macro, Rusia en su guerra con Ucrania juega sus cartas azuzando de manera subyacente el fuego de la extrema izquierda francesa (J-L. Melenchon) y desestabilizando el mapa regional europeo.
Macron ya en su tramo final de su mandato, con esta embestida otoñal entra en el frio congelamiento político. Por otra parte Marine Le Pen se erige como (hasta ahora) ganadora de esta cruenta batalla de púberes, infantes, profesores y desclasados sociales. Los medios y las redes sociales europeas están a tope con fragmentos de autos incendiados, saqueos, capitalizando el caos para una fructífera pesca de votos un futuro no tan lejano como abril de 2027.
Pero esto no es todo, Jean Luc Melenchon, quien encarna la izquierda radical tiene su ganancia en función de exponer el descontento de los trabajadores y de los sindicatos ante la reducción fiscal y la carestía cada vez mayor de la vida francesa. A nivel internacional, el pica y se extiende corrió como pólvora anotándose en la lista. Paises como Italia, Belgica, España, Portugal y Albania hasta la fecha, cada uno con los detonantes propios de la región. Los estudiantes tomaron las calles con menores de edad en donde muchas veces son protagonistas de violentos disturbios mostrando la insatisfacción estructural juvenil.
Aquello que si se puede afirmar es q Macron “el jamon del sándwich”, es quien se desgasta aceleradamente anunciando tal vez el avance de fechas para una próxima dimisión anticipada. Sin embargo, si profundizamos en la lectura de la crisis educativa francesa, aquí se desprenden dos factores concatenantes que replican en toda Europa: el déficit habitacional, y el desempleo, subempleo o empleo digno. Estas dos variables conviven con el deficil del sistema educativo.

A nivel global Europa ya dejo de ser (hace décadas) el continente ideal para un corrimiento social de ascenso, conformándose en un territorio de subsistencia en donde la carencia e inestabilidad es moneda corriente. Actualmente, la juventud europea es la generación más educada y con más títulos universitarios en toda la historia de Europa, sin embargo el mercado les ofrece sueldos que no cubren sus necesidades reales, solo las básicas. Delante de este escenario los jóvenes ven acrecentar cada vez más su desesperanza manifestando su frustración en las calles.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 23 · 23/10/2026

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