El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este lunes las elecciones presidenciales de Brasil y afirmó que, a su entender, parecieron “amañadas” y “muy corruptas”. Habló ante periodistas antes de viajar a Misisipi y puso el foco en la decisión de extender el horario de votación durante la jornada del domingo. No presentó pruebas públicas que respaldaran sus acusaciones.
Trump sostuvo que no había tomado partido por ninguno de los candidatos, pero dijo que el proceso dejó una “impresión terrible” y que las elecciones deben ser “indiscutibles”. Sus declaraciones se produjeron después de que el Tribunal Superior Electoral de Brasil anunciara la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, quien derrotó en segunda vuelta al senador Flávio Bolsonaro.
El mandatario estadounidense también criticó la forma en que se desarrolló el recuento y calificó de “extraña” la extensión del horario para votar. A la vez, hizo una distinción entre sus cuestionamientos al proceso y su vínculo personal con Lula: aseguró que se lleva bien con el presidente brasileño, aunque consideró que la elección había tenido una apariencia negativa.
La segunda vuelta enfrentó a Lula, del Partido de los Trabajadores, con Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La contienda fue reñida: Flávio había quedado primero en la primera vuelta, con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. En el balotaje, el presidente revirtió esa diferencia y obtuvo un nuevo mandato.
Según el resultado informado por el Tribunal Superior Electoral, Lula recibió 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los votos válidos. Flávio Bolsonaro reunió 59.826.041 sufragios, el 48,21%. La diferencia entre ambos fue de 4.430.191 votos. El anuncio oficial estuvo a cargo del presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, una vez avanzado el escrutinio.
La controversia que mencionó Trump se relaciona con la decisión de extender hasta las 19 la votación en las mesas que todavía permanecían abiertas. La medida fue adoptada después de registrarse dificultades de transporte para algunos votantes, especialmente en São Paulo y Bahía. La campaña de Lula había solicitado una ampliación de alcance nacional; el espacio de Flávio también había pedido una extensión, aunque limitada a determinados estados.
La autoridad electoral aclaró que la decisión alcanzaba únicamente a las secciones donde la votación todavía no había finalizado. Las mesas que ya habían cerrado no volvieron a abrirse. El presidente del TSE también indicó a los tribunales regionales que mantuvieran la votación en los centros que continuaban abiertos, una precisión que buscó ordenar la aplicación de la medida durante una jornada atravesada por demoras.
Flávio Bolsonaro rechazó el resultado y planteó que se revisara la elección, con la extensión del horario como uno de sus argumentos. La controversia abrió un debate sobre la decisión judicial y su aplicación, pero el resultado oficial fue anunciado por el organismo electoral brasileño. La victoria de Lula se sostuvo en una diferencia superior a los cuatro millones de votos.
El vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, respondió a las declaraciones de Trump y calificó de “totalmente equivocada” la idea de que los comicios hubieran sido fraudulentos. Defendió el sistema electoral de su país y sostuvo que no corresponde intervenir en la política interna de otra nación. También afirmó que Brasil mantendrá las negociaciones con Estados Unidos para alcanzar acuerdos entre ambos gobiernos.
La reacción de Trump se da en un escenario de fuertes diferencias políticas entre ambos mandatarios y de vínculos previos entre el presidente estadounidense y la familia Bolsonaro. Jair Bolsonaro fue un aliado cercano de Trump durante su primer mandato, mientras que Flávio construyó parte de su perfil político en sintonía con el espacio de su padre. Reuters describió al senador como un aliado de derecha del mandatario estadounidense.

En paralelo a las declaraciones de Trump, Lula recibió saludos de dirigentes de distintos países y organismos internacionales tras su reelección. La elección dejó expuesta la polarización brasileña y una disputa política que seguirá en el Congreso y en los tribunales. Por ahora, la acusación de Trump se mantiene como una crítica pública sin pruebas presentadas por él, mientras el resultado anunciado por el TSE consagró a Lula como ganador del balotaje.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 26 · 26/10/2026

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