El proyecto conocido como “Ley Joaquín” dio un nuevo paso en el Congreso de la Nación: la Comisión de Deportes del Senado emitió dictamen favorable y dejó la iniciativa en condiciones de ser tratada en el recinto de la Cámara alta. La propuesta busca establecer obligaciones de seguridad para los elementos utilizados en actividades deportivas y recreativas, tanto en establecimientos públicos como privados. El objetivo central es reducir los riesgos de accidentes provocados por estructuras que pueden desplazarse, volcarse o desprenderse cuando no cuentan con sistemas adecuados de instalación, fijación y mantenimiento. El avance legislativo se produjo este miércoles 4 de noviembre y representa una nueva instancia de un debate impulsado a partir de un caso que generó conmoción y reclamos de prevención en distintos ámbitos del país.
La iniciativa contempla medidas obligatorias para arcos de fútbol, hockey, handball y rugby, aros de básquet, postes utilizados para redes de vóley y otros elementos deportivos, además de juegos instalados en plazas y espacios recreativos. El alcance previsto comprende instituciones públicas y privadas que dispongan de este tipo de equipamiento, independientemente de su forma jurídica, así como instalaciones ubicadas en espacios de uso público. De esta manera, el proyecto procura que las condiciones de seguridad no queden limitadas a una disciplina determinada ni exclusivamente a los clubes deportivos, sino que incluyan también establecimientos educativos, predios recreativos y otros lugares en los que niños, adolescentes y adultos desarrollan actividades físicas o de esparcimiento.
Uno de los ejes centrales del texto es la obligación de garantizar que las estructuras y los elementos utilizados se encuentren en condiciones adecuadas de estabilidad, sujeción y amortiguación. La propuesta apunta a prevenir desprendimientos, vuelcos e impactos que puedan ocasionar lesiones graves. Para ello, prevé que se contemplen especificaciones técnicas vinculadas con los sistemas de anclaje, el peso y los mecanismos de protección correspondientes a cada disciplina o tipo de juego. El mantenimiento también forma parte de las exigencias: no alcanzaría con instalar correctamente un arco o una estructura al momento de su colocación, sino que sería necesario conservarla en condiciones seguras durante su utilización. Los detalles técnicos deberán adecuarse a los estándares que establezca la autoridad coordinadora y a las disposiciones complementarias que dicten las jurisdicciones.
El nombre de la iniciativa recuerda a Joaquín Stefano Gatto, un chico de 12 años oriundo de Ramos Mejía que falleció el 5 de enero de 2026, luego de sufrir un accidente durante un campamento en Junín de los Andes, provincia de Neuquén. De acuerdo con los antecedentes difundidos sobre el caso, un arco de fútbol que no se encontraba fijado al suelo cayó sobre el menor y le provocó lesiones de extrema gravedad. El episodio volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad de las instalaciones deportivas y recreativas, especialmente aquellas utilizadas por chicos y chicas. A partir de lo ocurrido, sus padres, Serena Campos Lobos y Adrián Gatto, impulsaron una propuesta legislativa para promover controles y medidas preventivas que eviten que otros niños atraviesen situaciones similares.
El recorrido parlamentario del proyecto comenzó en la Cámara de Diputados, donde obtuvo dictámenes en las comisiones correspondientes y avanzó hacia el tratamiento en el recinto. Finalmente, durante la sesión del 27 de agosto de 2026, la Cámara baja aprobó la iniciativa por unanimidad, con 220 votos afirmativos. Ese respaldo permitió que el texto fuera girado al Senado para continuar el procedimiento legislativo. La aprobación en Diputados constituyó un antecedente relevante para el tratamiento en la Cámara alta, aunque no significó que la norma ya estuviera vigente a nivel nacional: para completar el trámite todavía debe ser considerada por el pleno del Senado y, en caso de obtener la aprobación correspondiente, continuar con las instancias institucionales previstas para su sanción y promulgación.
En la Cámara alta, el expediente fue analizado por la Comisión de Deportes, que avanzó con la firma del dictamen durante una reunión realizada en el Palacio Legislativo. La iniciativa recibió el acompañamiento de representantes de distintos espacios políticos y quedó habilitada para su discusión en una próxima sesión. El senador radical Maximiliano Abad, vicepresidente de la comisión, participó de la reunión en la que se impulsó el tratamiento del proyecto. También se plantearon observaciones sobre las dificultades que pueden enfrentar los clubes de barrio para cumplir con las obligaciones que se establezcan, especialmente por las limitaciones económicas y materiales que atraviesan muchas instituciones comunitarias. Ese aspecto introduce un desafío para la implementación: las exigencias de seguridad deberán traducirse en condiciones concretas de cumplimiento sin desconocer las distintas realidades de las entidades alcanzadas.
El texto también prevé una función de coordinación y asistencia para la Subsecretaría de Deportes de la Nación, que deberá intervenir en la elaboración de estándares técnicos mínimos y orientaciones para la aplicación de las medidas. A su vez, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tendrán que establecer, mediante sus respectivas normas de adhesión o reglamentación, las autoridades locales responsables de controlar el cumplimiento. En ese esquema, las jurisdicciones podrán definir mecanismos de inspección y las eventuales multas o sanciones ante incumplimientos, de acuerdo con el marco normativo que se apruebe. La distribución de responsabilidades será un punto importante para determinar cómo se fiscalizarán las instalaciones y qué organismos tendrán a su cargo verificar que los elementos deportivos y recreativos permanezcan en condiciones adecuadas.
El debate sobre la seguridad en estos espacios no se limita a la instalación inicial de los equipamientos. Los arcos y otras estructuras pueden deteriorarse, desplazarse o perder estabilidad con el uso, las condiciones climáticas o la falta de revisiones periódicas. Por esa razón, el proyecto incorpora el mantenimiento como una obligación central y busca establecer criterios que permitan reducir riesgos antes de que se produzcan accidentes. En clubes, escuelas y predios recreativos, la aplicación de controles periódicos podría exigir una planificación de tareas, la identificación de los elementos que necesitan reparación y la adopción de medidas preventivas cuando una estructura no reúna las condiciones necesarias. La reglamentación y los estándares técnicos serán determinantes para convertir esos objetivos generales en procedimientos verificables.
En paralelo, la provincia de Buenos Aires cuenta con una normativa propia sobre esta materia: la Ley 15.618, también denominada Ley Joaquín, que fue sancionada y promulgada en el ámbito bonaerense durante 2026. Su existencia constituye un antecedente jurisdiccional, pero debe distinguirse del proyecto nacional que ahora avanzó en el Senado, ya que se trata de marcos legislativos diferentes. La discusión en el Congreso apunta a establecer obligaciones de alcance nacional y un esquema de coordinación entre la Nación y las jurisdicciones, mientras que las normas provinciales regulan la aplicación dentro de sus respectivos territorios. Esta distinción será relevante para evitar confusiones sobre qué disposiciones se encuentran vigentes en cada lugar y cuáles dependen todavía de la aprobación del Congreso nacional.
Con el dictamen de la Comisión de Deportes, la Ley Joaquín quedó en condiciones de llegar al recinto del Senado, donde los legisladores deberán definir si acompañan el texto que ya recibió aprobación de Diputados. Hasta que se complete ese trámite, la iniciativa no debe presentarse como una ley nacional sancionada. Su eventual aprobación abriría una nueva etapa centrada en la reglamentación, la definición de estándares técnicos y la organización de controles en instituciones deportivas y espacios recreativos. El objetivo planteado por sus impulsores es que la seguridad de los lugares destinados al juego y al deporte deje de depender únicamente de decisiones individuales de cada establecimiento y pase a contar con obligaciones y mecanismos de supervisión. La historia de Joaquín se convirtió así en el punto de partida de una propuesta que busca instalar la prevención como una responsabilidad institucional en todo el país.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 34 · 04/11/2026

COMENTÁ LA NOTICIA
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.