Las exportaciones de productos lácteos argentinos generaron USD 1.130 millones entre enero y agosto de 2026, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Los envíos representaron el equivalente a 2.086 millones de litros de leche y tuvieron como principales destinos a Brasil, Argelia, Chile y China. El resultado se produjo en un período en el que también aumentaron la producción nacional y el consumo interno.
La cadena láctea exportó más productos que en el mismo tramo de 2025, aunque la evolución varió según el rubro. Los registros del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestran subas en las toneladas enviadas de leche en polvo, quesos y otros productos. El grupo de artículos sujetos a secreto estadístico —que incluye, entre otros, lactosa, caseína y yogures— también tuvo un crecimiento marcado. En conjunto, el desempeño consolidó a las exportaciones como una salida importante para la producción de los tambos y las industrias.

La leche en polvo concentró el 39,9% del valor exportado en los primeros ocho meses del año. Los quesos, considerados en sus distintas variedades, aportaron el 28%. Otros productos, entre ellos dulce de leche, manteca, aceite butírico y suero, representaron el 19,6%, mientras que los productos agrupados como confidenciales explicaron el 12,5% restante. Esta distribución refleja el peso que tienen los productos con mayor elaboración dentro del negocio exportador, además de las ventas de leche en polvo.

En la comparación interanual por volumen, las exportaciones de leche en polvo aumentaron un 22,2% y las de quesos, un 13,1%. El resto de los productos creció un 17,7%, mientras que el conjunto de rubros confidenciales avanzó un 61,9%. Esa última categoría mostró el mayor incremento porcentual, aunque su participación en el valor total fue menor que la de la leche en polvo y los quesos. Los porcentajes corresponden a toneladas exportadas, por lo que no deben confundirse con la variación de los ingresos en dólares.

El precio promedio de exportación por tonelada durante enero-agosto fue de USD 3.819, un 5% menos que en igual período de 2025. Para las leches en polvo, el valor medio se ubicó en USD 3.682 por tonelada, con una baja interanual del 6,9%. La caída de los precios promedio convivió con un mayor volumen de ventas y con ingresos totales más altos. En otras palabras, la expansión de los envíos ayudó a sostener la facturación del sector en un contexto de valores unitarios más bajos.

El resultado exportador se combinó con una mejora de la producción. Según la Dirección Nacional de Lechería, la Argentina produjo 7.515 millones de litros entre enero y agosto, un 4,5% más que en los mismos ocho meses del año anterior. En agosto, la producción llegó a 1.114,8 millones de litros y superó tanto el nivel de agosto de 2025 como el de julio de 2026. El crecimiento se vinculó con mejores condiciones climáticas y con una evolución favorable de la actividad en los tambos.
El consumo interno también mostró una variación positiva: subió un 4,2% interanual en el acumulado hasta agosto. Así, los tres frentes principales de la cadena —producción, mercado interno y exportaciones— registraron avances durante el período. Esa combinación ofrece más alternativas para colocar la leche y sus derivados, aunque cada destino enfrenta condiciones distintas de precios, costos y demanda.

Las exportaciones equivalieron al 27,8% de la producción de leche del período, según la medición en litros de leche equivalente utilizada por el OCLA. En agosto, en cambio, los envíos representaron el 22,4% de la producción de ese mes y quedaron un 2,5% por debajo de agosto de 2025 en litros equivalentes. La diferencia entre el resultado mensual y el acumulado muestra que el crecimiento de los primeros ocho meses no fue uniforme: las ventas externas tuvieron altibajos y el resultado final depende de la comparación de todo el período.
Brasil, Argelia, Chile y China encabezaron los mercados de destino señalados por la Secretaría de Agricultura. La diversidad de compradores es relevante para el sector porque distribuye los envíos entre distintos mercados y tipos de producto. La composición cambia de acuerdo con la demanda de cada país: la leche en polvo tiene un lugar destacado en los intercambios con algunos compradores, mientras que quesos y otros derivados también encuentran canales específicos de exportación.

El OCLA planteó que, si se mantiene la tendencia, 2026 podría convertirse en el año de mayores exportaciones lácteas de la Argentina desde que existen registros comparables. La proyección contempla entre 3.400 y 3.500 millones de litros equivalentes exportados sobre una producción anual estimada en torno a los 12.000 millones de litros. Se trata de una expectativa condicionada a la evolución de los meses restantes, los precios internacionales, la producción local y la demanda de los mercados compradores, no de un resultado ya alcanzado.

El desafío será sostener los volúmenes y mejorar el valor obtenido por cada tonelada. La baja del precio promedio frente a 2025 indica que el crecimiento de los ingresos no depende únicamente del volumen, sino también de la composición de los productos y de las condiciones comerciales. Para los próximos meses, la evolución de la leche en polvo y los quesos, junto con el comportamiento de los mercados de Brasil, Argelia, Chile y China, será clave para determinar si la cadena mantiene el ritmo exportador.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 8 · 08/10/2026

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