El Fondo Monetario Internacional y las autoridades argentinas alcanzaron un acuerdo a nivel técnico sobre la tercera revisión del programa económico respaldado por el Servicio Ampliado del Fondo. Si el Directorio Ejecutivo del organismo aprueba el entendimiento, la Argentina podría acceder a un desembolso de aproximadamente USD 900 millones, equivalente a 600 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG).
El anuncio representa un avance en las negociaciones, pero todavía no significa que los fondos hayan sido aprobados de manera definitiva ni transferidos al país. El entendimiento debe ser considerado por el Directorio Ejecutivo del FMI, instancia que tiene la decisión final. El organismo prevé que la revisión llegue a esa etapa a principios de diciembre, una vez cumplidos los pasos pendientes acordados con las autoridades argentinas.
La revisión corresponde al programa de financiamiento de 48 meses acordado en 2025, por un monto total de USD 20.000 millones. El esquema establece evaluaciones periódicas del cumplimiento de metas y compromisos económicos. La tercera revisión examinó, entre otros puntos, la política fiscal, la acumulación de reservas, el marco monetario y cambiario y las medidas para sostener la actividad, el empleo y la inversión.
En su comunicado, el FMI afirmó que el programa respaldado por el organismo continúa mostrando resultados, aun en un contexto internacional más complejo. El Fondo vinculó esa evaluación con la continuidad de las políticas fiscales y monetarias y con avances en la desinflación y en la posición externa argentina. El acuerdo técnico refleja que el personal del organismo y el Gobierno lograron consensuar un conjunto de políticas para la siguiente etapa, aunque su aplicación seguirá sujeta a las revisiones previstas en el programa.
En materia fiscal, el entendimiento mantiene como referencia un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno para 2026 y plantea un esfuerzo fiscal similar para 2027, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto presentado por el Gobierno al Congreso. El organismo señaló que la disciplina del gasto y los cambios en los marcos tributario y fiscal forman parte de la estrategia para sostener la consolidación de las cuentas públicas, con la previsión de proteger partidas consideradas prioritarias para áreas sociales e infraestructura.
En el plano monetario, el acuerdo contempla que el Banco Central continúe utilizando metas para determinados agregados monetarios, calibradas para acompañar la desinflación y la acumulación de reservas. El esquema también prevé mantener la flexibilidad del tipo de cambio dentro del régimen de bandas cambiarias. Entre los objetivos mencionados aparecen el fortalecimiento de las operaciones de liquidez, una mejor transmisión de la política monetaria, la remonetización de la economía y una expansión prudente del crédito.
La acumulación de reservas y la estrategia de financiamiento externo también ocupan un lugar central en el entendimiento. El programa prevé continuar reforzando los colchones de reservas y sostener una estrategia que combine recursos de los mercados internos de capital, socios oficiales e ingresos por privatizaciones. Además, las autoridades acordaron mantenerse preparadas para volver a los mercados internacionales cuando las condiciones lo permitan y activar líneas de crédito contingentes si fueran necesarias. El plan incluye seguir extendiendo los plazos de vencimiento de las obligaciones.
El capítulo de reformas estructurales incluye el desarrollo de los mercados locales de capital, la ampliación del financiamiento a largo plazo y la promoción de inversiones estratégicas mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). También contempla avanzar con concesiones de infraestructura ya adjudicadas y continuar con reformas laborales y de mercado. Según el enfoque planteado en el acuerdo, esas medidas apuntan a impulsar la inversión, el crecimiento y el empleo a lo largo del tiempo.
El posible giro de USD 900 millones forma parte del programa vigente y no constituye un financiamiento separado. Su disponibilidad depende de la aprobación final del Directorio Ejecutivo y de que se completen los pasos pendientes. Hasta entonces, el acuerdo técnico funciona como una instancia previa dentro del procedimiento de revisión del FMI. La decisión del Directorio será la que determine si se habilita efectivamente el acceso a los recursos asociados a esta evaluación.

Con la tercera revisión acordada a nivel técnico, el Gobierno obtiene una señal de avance en su relación con el organismo y se acerca a la posibilidad de recibir nuevos fondos. Sin embargo, el desembolso todavía no está concretado. La definición final dependerá de la evaluación del Directorio, mientras que el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas continuará bajo seguimiento dentro del programa de 48 meses.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 27 · 27/10/2026

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