Una lectora de Free Media Argentina se comunicó con el medio para compartir lo que vivió como familiar directa de una persona detenida trasladada desde la cárcel de Devoto al complejo penitenciario de Marcos Paz. Para resguardar la identidad de ambos, no se incluyen nombres ni otros datos que permitan identificarlos. A continuación, se presenta su testimonio en primera persona, organizado y editado para facilitar su lectura, sin modificar el sentido de lo que relató.
Soy familiar directa de una persona detenida que fue trasladada desde Devoto a Marcos Paz. Quiero contar cómo vivimos esta situación desde el lugar de las familias, porque el traslado no se atraviesa únicamente dentro de un establecimiento penitenciario. También se vive desde afuera, en la espera, en la preocupación y en la necesidad de saber cómo están nuestros familiares. Cuando no tenemos información suficiente o no podemos verlos como estaba previsto, cada novedad y cada cambio generan incertidumbre.
Antes del traslado, las visitas con mi familiar se realizaban los miércoles y los domingos. En medio de este proceso, una visita prevista para un miércoles fue cancelada. Ese día no pude verlo como estaba previsto y tampoco pude saber con claridad qué estaba pasando con él. La cancelación de la visita, sumada a la falta de información que yo tenía en ese momento, aumentó mi preocupación. Como familiar, necesitaba conocer su situación y esperar una oportunidad para volver a verlo.
En los días previos al traslado, las personas detenidas estuvieron comiendo pan durante algunos días. Después se realizó el traslado desde Devoto hasta Marcos Paz. Junto con las personas trasladadas también viajaron sus pertenencias, pero esas cosas nunca aparecieron al llegar al nuevo establecimiento. Desde entonces, mi familiar quedó sin sus pertenencias. Para nosotros, no se trata de algo secundario: son las cosas que tenía consigo y que esperaba encontrar al llegar a su nuevo lugar de alojamiento.

La falta de las pertenencias está relacionada con el reclamo que, según conozco, expresan las personas detenidas en Marcos Paz. La huelga de hambre se inició porque las cosas trasladadas junto con ellos nunca aparecieron. A esa situación se suma la falta de alimentos y la imposibilidad de recibir con normalidad aquello que sus familias intentan acercarles. Esa es la razón del reclamo tal como me fue transmitida y la situación que quiero que también se conozca al hablar de la medida.
Las familias fueron hasta Marcos Paz con la intención de acercarles cosas y alimentos. Algunas viajaron desde lejos para intentar dejar lo que llevaban para sus familiares. Sin embargo, según lo que relaté, no les permitieron ingresar al depósito para entregar esas pertenencias. Después de hacer el viaje hasta el penal, se encontraron con que no podían dejar allí lo que habían llevado. Así, la posibilidad de hacer llegar esos elementos quedó interrumpida y los detenidos continuaron sin poder recibirlos de sus familias.
Lo que más me preocupa es que a la falta de sus pertenencias se suma que tampoco pueden recibir los alimentos que acercan sus familiares. Según lo que conté al comunicarme con Free Media Argentina, llevaban ocho días sin comida y no les permitían recibir aquello que sus familias intentaban llevarles. También había ocurrido que, antes del traslado, estuvieron comiendo pan durante algunos días. La duración y las condiciones que describo corresponden a lo que conozco y relaté; por eso quiero que se entienda el motivo que, desde nuestra mirada, está detrás de la huelga de hambre.
Para las familias, el traslado no terminó cuando las personas detenidas llegaron a Marcos Paz. Después quedaron las visitas canceladas, la incertidumbre sobre cómo estaban, la falta de sus pertenencias y la preocupación por la comida. También quedó la dificultad de acercarse hasta el penal y no poder entregar lo que se había llevado para ellos. El viaje de quienes fueron hasta allí no alcanzó para resolver esa necesidad, porque no pudieron dejar las cosas ni los alimentos en el depósito.
Quiero que se escuche esta parte de lo ocurrido desde el lugar de las familias: estamos tratando de saber cómo se encuentran nuestros seres queridos y de hacerles llegar lo que necesitan, pero, según mi experiencia y lo que relaté, no pudimos hacerlo. La falta de novedades, la visita que no se concretó y la imposibilidad de entregar las pertenencias y los alimentos fueron parte de lo que vivimos después del traslado. No cuento esto para identificar a mi familiar, sino para que se conozca la preocupación que queda del otro lado cuando una persona cercana es trasladada y no podemos acompañarla como quisiéramos.
Esta es la otra mirada que quería compartir: la de una familiar directa que busca saber cómo está su ser querido y acercarle sus cosas y alimentos. Mi relato se limita a lo que viví y a la información que recibí sobre esta situación. Pido que también se tenga en cuenta la experiencia de las familias, que hicieron el viaje hasta Marcos Paz con la intención de ayudar y, según lo que conté, no pudieron ingresar al depósito ni entregar lo que llevaban.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 16 · 16/10/2026

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