Francia tuvo este martes 13 de octubre una nueva jornada nacional de protestas estudiantiles, con una diferencia marcada entre las cifras oficiales y las de los sindicatos convocantes. El Ministerio del Interior informó que 161.500 personas participaron en las movilizaciones en todo el país, más del doble de las 71.500 que había contabilizado el jueves anterior. Las organizaciones sindicales, en cambio, estimaron una concurrencia de 480.000 personas, por encima de las 450.000 que, según sus registros, habían asistido a la convocatoria previa. La protesta fue presentada por sus impulsores como el “Acto V” de un movimiento que se inició a fines de septiembre. Las dos estimaciones deben leerse por separado: no existe un recuento único aceptado por todas las partes.
El movimiento comenzó con bloqueos en institutos secundarios y se extendió a distintas ciudades francesas. Los estudiantes reclaman más docentes suplentes, aulas menos superpobladas y mejoras en edificios e instalaciones, además de cambios en los horarios escolares. También cuestionan Parcoursup, la plataforma de acceso a la educación superior, a la que algunos convocantes consideran desigual y poco transparente. La movilización reúne principalmente a estudiantes de los lycées, centros secundarios que reciben a jóvenes de entre 15 y 18 años, aunque también sumó a universitarios y sindicatos docentes. Los manifestantes sostienen que los problemas denunciados afectan tanto las condiciones cotidianas de cursada como las posibilidades de continuar los estudios.
La jornada se produjo después de que el Gobierno anunciara el envío de 3.000 docentes sustitutos a los 114 centros más afectados por la falta de personal. Los sindicatos y organizaciones estudiantiles consideraron insuficiente esa respuesta y reclamaron medidas más amplias. El Ministerio de Educación había anticipado que unos 200 establecimientos estarían bloqueados, pero al cierre de la jornada informó que 214 escuelas, en su mayoría secundarias, permanecían cerradas. Por su parte, el sindicato universitario l’Union Étudiante señaló que el 90% de las universidades del país se había sumado al paro. El Ministerio calculó en 3,71% la adhesión promedio del personal docente a la huelga.
París concentró la mayor parte de la movilización, con 41.500 manifestantes según el recuento oficial. En la capital se organizaron dos marchas, desde la Plaza de Italia y el Ayuntamiento, que confluyeron cerca de Port-Royal y finalizaron en el Paseo de los Inválidos, junto a la Asamblea Nacional. También hubo incidentes puntuales: se rompieron vidrieras, se incendió al menos un vehículo y se registraron enfrentamientos entre algunos manifestantes y las fuerzas de seguridad. La policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar grupos, especialmente en la zona de la Plaza Vauban. Las imágenes de esos episodios contrastaron con tramos de la jornada que transcurrieron sin enfrentamientos.

Los disturbios también alcanzaron a otras ciudades. En Lyon se utilizaron gases lacrimógenos y un sindicato docente denunció que integrantes de su organización fueron golpeados durante intervenciones policiales. En Rennes se informó un incendio en un liceo durante los desórdenes. El Ministerio de Educación señaló que 147 integrantes del personal educativo habían resultado heridos desde el inicio de las protestas, un balance que abarca varias jornadas y no solo la del martes. Además, la policía abrió investigaciones internas por denuncias de violencia contra manifestantes. Las organizaciones estudiantiles cuestionaron la respuesta policial y reclamaron que se garantice el derecho a manifestarse.
La discusión sobre el uso de la fuerza se intensificó después de que varios estudiantes sufrieran lesiones graves en protestas anteriores. Entre los casos reportados durante el movimiento hubo un adolescente que perdió una mano tras recoger una granada aturdidora, otro que perdió un ojo y un tercero que perdió piezas dentales tras recibir el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno. Estos episodios alimentaron las denuncias de violencia policial y motivaron investigaciones. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad ante la Asamblea Nacional y sostuvo que no hay intervenciones cuando las marchas son pacíficas. Los convocantes rechazaron esa explicación y pidieron respuestas sobre las lesiones y los operativos.

La activista climática sueca Greta Thunberg participó en una movilización en Saint-Denis, al norte de París, para expresar su apoyo a los estudiantes. La jornada también contó con representantes sindicales y dirigentes políticos, mientras el reclamo educativo se cruzaba con el debate presupuestario para 2027. El Gobierno de Emmanuel Macron enfrenta presión por la situación de los servicios públicos y por el gasto estatal, a seis meses de las elecciones presidenciales. Los sindicatos afirman que las promesas de refuerzo docente no corrigen los problemas de fondo. El Ejecutivo, por su parte, pidió moderación y diálogo.

Para el sábado 17 de octubre estaban previstas manifestaciones nacionales contra el costo de vida, y sindicatos y organizaciones estudiantiles plantearon que los reclamos podrían confluir. Las vacaciones escolares de fines de octubre podrían cambiar el ritmo de las marchas y los bloqueos, pero algunos estudiantes anticiparon que buscarán mantener la movilización. La quinta jornada mostró una recuperación de la participación respecto del jueves anterior según las cifras oficiales y un incremento más moderado según los sindicatos. En ambos recuentos, las protestas se extendieron más allá de París y mantuvieron como eje la falta de profesores, el deterioro de los establecimientos y las desigualdades en el acceso a la educación superior. Los convocantes sostienen que continuarán con las medidas hasta obtener compromisos que consideren suficientes.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 14 · 14/10/2026

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