El Superclásico volvió a teñirse de azul y oro. Boca Juniors derrotó 1-0 a River Plate en La Bombonera, en un encuentro correspondiente a la fecha 15 del Torneo Clausura 2026. El Xeneize hizo valer su localía, encontró la ventaja y terminó celebrando frente a su eterno rival, que se fue de la cancha con dos futbolistas expulsados y muchas preguntas por responder.
El único gol de la tarde llegó a los 27 minutos del primer tiempo. Lautaro Di Lollo aprovechó una pelota parada y, con un contundente cabezazo después de un córner ejecutado por Sebastián Villa, venció al arquero millonario para desatar la fiesta en las tribunas.
Pero el partido tuvo un episodio que condicionó buena parte del desarrollo. Lucas Martínez Quarta fue expulsado durante los primeros minutos, después de una intervención del VAR por una infracción sobre Miguel Merentiel. River quedó con diez futbolistas y debió reorganizar su estructura defensiva.
La situación se agravó en el complemento, cuando Gonzalo Montiel también vio la tarjeta roja. De esa manera, el conjunto visitante terminó afrontando el tramo decisivo con apenas nueve jugadores, una circunstancia que terminó de complicar cualquier intento de reacción.
Boca supo administrar la ventaja y aprovechar los espacios. No consiguió ampliar la diferencia, pero tuvo el control suficiente para sostener el resultado y quedarse con tres puntos que tienen un valor especial por tratarse del clásico más importante del fútbol argentino.
RIVER Y UNA FALTA DE REACCIÓN QUE PREOCUPA
Más allá de las expulsiones, la derrota deja una discusión futbolística inevitable: ¿qué hizo River para intentar cambiar la historia? El equipo millonario no encontró respuestas, no consiguió imponer condiciones y tampoco mostró la rebeldía necesaria para transformar un escenario adverso.
La comparación con Estudiantes resulta inevitable. El Pincha supo demostrar que quedarse con un jugador menos no significa resignarse a perder. Con carácter, personalidad y determinación, es posible levantarse incluso cuando el panorama parece completamente desfavorable.
River, en cambio, no logró transmitir esa imagen. Las expulsiones condicionaron el desarrollo, pero también quedó expuesta la falta de respuestas colectivas para sostener la pelea y buscar una alternativa futbolística.

En un Superclásico no alcanza con el escudo, la historia o los nombres propios. Hay que jugarlo, disputarlo y demostrar personalidad en los momentos difíciles. Boca hizo lo que tenía que hacer y se quedó con la victoria. River se fue derrotado, con dos expulsados y una actuación que seguramente generará cuestionamientos.
La Bombonera celebró. El Xeneize ganó 1-0 y se quedó con mucho más que tres puntos: se llevó el orgullo de vencer a su eterno rival en casa. Del otro lado, River tendrá que revisar mucho más que las tarjetas rojas.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 31 · 01/11/2026

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