El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, informó este domingo que comenzó la primera parte del traslado de las personas alojadas en la cárcel de Villa Devoto hacia el nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz. La medida pone en marcha en los hechos el acuerdo entre la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno nacional para desocupar el establecimiento porteño. La mudanza se realizará por etapas y no implica que el penal quede vacío de inmediato: las autoridades estiman que el proceso demandará varios traslados y prevén completarlo hacia fin de año. El anuncio se conoció a través de una publicación de Macri, quien describió el inicio como un hecho histórico para el barrio.
El avance se apoya en el acta de recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, firmada el jueves 8 de octubre por Macri y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Participaron también la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y funcionarios de ambos gobiernos. Con ese documento, el establecimiento bonaerense quedó habilitado para avanzar hacia su puesta en funcionamiento y para recibir a la población penitenciaria que hoy permanece en Devoto. Nación tendrá a su cargo la organización del traslado y el funcionamiento del nuevo penal a través del Servicio Penitenciario Federal.
La cantidad estimada de personas que serán trasladadas ronda las 1.500, según datos difundidos por la ministra Monteoliva. El esquema previsto contempla movimientos escalonados, con un promedio de aproximadamente 100 internos por día. La cifra funciona como una previsión operativa y puede variar según la organización de cada grupo, las condiciones de seguridad y las necesidades médicas de los detenidos. Por eso, el inicio de la primera etapa no equivale a una mudanza completa ni permite establecer por sí solo cuántos días llevará el operativo. La expectativa expresada por la ministra es que Devoto quede desocupada antes de que termine 2026.
La planificación previa incluyó pruebas de comunicaciones, instalaciones y recorridos. Monteoliva había señalado que alrededor de 250 integrantes del Servicio Penitenciario Federal participaron de ensayos en el complejo de Marcos Paz, y que el viaje entre los dos establecimientos toma cerca de una hora y media. La duración requiere coordinar las salidas, los vehículos, la custodia y el ingreso de cada grupo al nuevo destino. El traslado fue diseñado como una operación progresiva, con controles en los dos penales y en el corredor vial. La información difundida hasta ahora no detalla públicamente la identidad ni la situación procesal de las personas que forman parte del primer grupo, por lo que no corresponde inferir esos datos.
El Ministerio de Seguridad Nacional creó un Comando Unificado Federal para planificar, coordinar y ejecutar la mudanza. Participan el Servicio Penitenciario Federal y fuerzas federales como la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La Ciudad y la provincia de Buenos Aires fueron convocadas a colaborar en la coordinación operativa. El esquema contempla la seguridad de los internos, del personal y de la población civil, además de la vigilancia de los edificios y de los caminos utilizados. La intervención conjunta busca que el traslado pueda realizarse por etapas con capacidad de respuesta ante incidentes o contingencias durante el recorrido.
Entre las medidas previstas para el operativo se encuentran las pulseras con códigos QR, que permitirán registrar el recorrido de cada detenido desde la salida de Devoto hasta su ingreso a Marcos Paz. Los vehículos de las fuerzas también tendrán sistemas de GPS para seguir los trayectos. Monteoliva indicó además que los internos fueron clasificados para organizar los grupos y que se realizaron evaluaciones médicas previas. En el nuevo establecimiento se dispuso un espacio de atención para responder ante eventuales emergencias a la llegada. La ministra describió esas medidas como parte de la logística del procedimiento; su implementación deberá sostenerse durante cada etapa y adecuarse a las condiciones de los traslados.
El cronograma contempla una pausa antes de la visita del papa León XIV a la Argentina. La agenda oficial prevé que el pontífice visite la cárcel de Devoto el miércoles 11 de noviembre y comparta una actividad religiosa con alrededor de 300 internos. Monteoliva explicó que los traslados se interrumpirán algunos días antes para preparar el establecimiento y se reanudarán después de la visita. La actividad agrega una condición concreta a la organización de la mudanza, porque durante esos días el penal deberá mantener las condiciones requeridas para recibir al Papa, a los internos que participen y a los equipos de seguridad. El ritmo del operativo dependerá también de cómo avance la primera etapa antes de esa fecha.
El complejo de Marcos Paz se levanta en un predio de alrededor de 80 hectáreas y tiene capacidad proyectada para 2.240 detenidos. De acuerdo con cifras oficiales citadas por medios nacionales, cerca de 1.500 plazas serán ocupadas por internos trasladados desde Devoto, mientras que las restantes podrían destinarse a personas alojadas en comisarías y alcaidías porteñas. La infraestructura contempla cuatro unidades, un área de salud, espacios para visitas y salas para videoconferencias. También incluye sectores educativos, talleres y lugares para actividades de capacitación laboral. La ocupación se hará de forma gradual, conforme avance la mudanza y las autoridades determinen la disponibilidad de cada sector.
El proyecto de traslado se remonta a un acuerdo entre Nación y Ciudad firmado en 2018. La construcción del penal de Marcos Paz estuvo paralizada durante cinco años y se reactivó en diciembre de 2024, según los antecedentes difundidos por las autoridades. La finalización de la obra y la recepción provisoria del complejo permitieron habilitar la etapa operativa que comenzó este domingo. El anuncio representa así el paso de un plan de larga duración a una mudanza concreta, cuya continuidad dependerá de la coordinación entre los gobiernos y las fuerzas involucradas. La cárcel de Devoto seguirá funcionando mientras queden internos allí y hasta que se complete el traslado de toda la población prevista.

Una vez desocupado el establecimiento, quedará pendiente definir y ejecutar el futuro del predio de Villa Devoto. La cobertura periodística sobre el acuerdo señala que el terreno deberá atravesar un proceso de urbanización que contemple espacios verdes y un sector de memoria por la masacre del Pabellón 7, ocurrida en 1978, en la que murieron 65 internos. Ese destino no se materializa automáticamente con el comienzo de la mudanza y requerirá decisiones posteriores de las autoridades. Por ahora, la prioridad oficial es sostener el traslado, poner plenamente en funcionamiento el complejo de Marcos Paz y avanzar hacia el cierre de la cárcel porteña.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 11 · 11/10/2026

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