La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. El Comité Noruego del Nobel anunció la decisión este viernes 9 de octubre y destacó su trayectoria en la defensa de mecanismos judiciales destinados a investigar y juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. La fundamentación también subrayó la importancia de preservar un orden internacional basado en normas comunes, en un contexto de creciente presión sobre las instituciones multilaterales y el sistema jurídico internacional.
Pillay tiene 85 años y nació en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio. Su carrera comenzó bajo el apartheid, un régimen de segregación racial que restringió derechos políticos, sociales y económicos de la población negra y de otros grupos racializados. En 1967 abrió un estudio jurídico en la provincia de Natal, un hecho que la convirtió en la primera mujer en iniciar allí una práctica de abogacía. Más adelante fue también la primera mujer negra en integrar el Tribunal Superior sudafricano, un ámbito al que las estructuras institucionales del país habían mantenido históricamente alejados a quienes no eran blancos.
En sus primeros años como abogada, Pillay defendió a personas perseguidas por su oposición al apartheid, entre ellas Nelson Mandela y otros activistas. El Comité Nobel hizo referencia a esa labor temprana al describir un hilo conductor entre su trabajo contra la segregación y sus posteriores responsabilidades en tribunales internacionales. Su recorrido profesional se desarrolló en un período de cambios profundos en Sudáfrica: la transición democrática y el fin formal del apartheid modificaron las instituciones, aunque las consecuencias sociales y políticas del sistema continuaron siendo objeto de debate durante décadas.

Una de las etapas centrales de su carrera tuvo lugar en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, creado por Naciones Unidas para juzgar a responsables de crímenes cometidos durante el genocidio de 1994. Pillay integró la sala que juzgó a Jean-Paul Akayesu, exalcalde de la comuna de Taba. En 1998, el tribunal lo declaró culpable de genocidio y otros delitos. La sentencia estableció que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio cuando se cometen con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo protegido. El fallo es considerado un precedente relevante para el desarrollo del derecho penal internacional y para el reconocimiento judicial de la violencia sexual en conflictos.
Entre 2003 y 2008, Pillay fue jueza de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, que juzga a individuos acusados de los crímenes más graves contemplados en su estatuto. Después dejó ese cargo para asumir como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Ocupó esa función desde septiembre de 2008 hasta agosto de 2014, con responsabilidades de conducción en el organismo de la ONU encargado de promover y proteger los derechos humanos. Durante esos años, su trabajo incluyó la presentación de informes, pronunciamientos y llamados a los Estados sobre situaciones de conflicto y vulneraciones de derechos.
En años recientes, Pillay presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, Jerusalén Oriental e Israel. En septiembre de 2025, la comisión informó que, tras examinar hechos ocurridos en Gaza desde octubre de 2023, concluyó que Israel había cometido genocidio contra los palestinos en la Franja. La comisión publicó sus argumentos y análisis en informes presentados ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. El Gobierno israelí rechazó las conclusiones. La naturaleza de ese pronunciamiento debe precisarse: se trata de la determinación de una comisión investigadora de la ONU, no de una sentencia dictada por un tribunal penal internacional.

El Comité Nobel citó la labor de Pillay en favor de la paz y del derecho internacional, además de su participación en instituciones que buscan establecer responsabilidades por crímenes graves. La distinción llega en un momento de fuertes discusiones sobre la autoridad de los organismos multilaterales y la posibilidad de que sus decisiones sean aplicadas. La Corte Penal Internacional, en particular, ha enfrentado críticas y medidas de presión por sus investigaciones y decisiones. En ese contexto, el premio coloca en primer plano el debate sobre el papel de la justicia internacional y la vigencia de las reglas compartidas entre Estados.
La fundamentación del Nobel también remite a la idea de que la paz no depende solamente de la ausencia de enfrentamientos armados. Para el Comité, la existencia de normas y de instituciones capaces de investigar violaciones contribuye a prevenir la impunidad y a establecer límites al uso de la fuerza. Ese enfoque se refleja en la carrera de Pillay, que pasó de la defensa jurídica de opositores al apartheid a integrar órganos internacionales con mandatos específicos sobre crímenes, derechos humanos y responsabilidad penal individual.
El premio está dotado con 12 millones de coronas suecas y será entregado en Oslo el 10 de diciembre, durante la ceremonia anual de los Nobel. La selección de Pillay se anunció en la misma semana en que se dieron a conocer los galardones de otras disciplinas. El Nobel de la Paz del año pasado fue otorgado a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado. La entrega de la medalla y el diploma tendrá lugar en diciembre, mientras que el anuncio de este viernes ya incorporó el nombre de Pillay a la lista de personas reconocidas por el Comité Noruego.

Con la elección de una jurista que trabajó en tribunales nacionales e internacionales y en organismos de Naciones Unidas, el Comité reconoce una trayectoria vinculada con la rendición de cuentas y la protección de derechos. La noticia también abre una nueva etapa de atención pública sobre los antecedentes de Pillay y sobre los desafíos que enfrentan las instituciones de justicia internacional. El próximo paso del calendario será la ceremonia de entrega en Oslo; hasta entonces, el Comité y las organizaciones involucradas mantienen disponible la información oficial sobre los fundamentos y el alcance del galardón.
FREE MEDIA ARGENTINA · EDICIÓN N.º 9 · 09/10/2026

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